Parece la típica escena que sale en C.S.I. antes de los créditos, pero es tan real como la vida misma.
La policía de Tailandia sigue sin salir de su asombro tras haber encontrado muerto a Wiroj Banlen, un hombre de 40 años, con una cobra en la mano derecha, los pantalones bajados y un condón puesto.
¿Se trata de un crimen pasional?, ¿acaso el hombre pensaba pasar una noche loca con la serpiente?, ¿o quizá la serpiente aprovechó para picar al hombre cuando este se disponía a deshacerse de su “funda”? Según la polícía ninguna de esas tres teorías es cierta.
Me explico: el finado tenía las marcas de colmillos de la cobra en su muslo y cara, por lo que la serpiente en ningún momento trató de mantener sexo oral con la víctima; el condón no contenía fluidos corporales, por lo que no es posible que el hombre se dispusiera a tirar el profiláctico cuando la serpiente llegó. La teoría más aceptada es que el hombre acababa de ponerse el condón cuando apareció el animal.
Además, la cobra presentaba un mordisco y en la boca de Banlen se han encontrado restos de carne de cobra la situación se vuelve más extraña aunque, según la policía, lo más seguro es que el mordido tratara de vengarse del ofidio dándole de su propia medicina: teoría que cae por su propio peso cuando descubrimos que los humanos no son venenosos.
Sin duda un caso que encantaría a Grissom y compañía. Ya me estoy imaginando el título del episodio: “Amistades venenosas” o ”Sexo venenoso”











